miércoles, 4 de noviembre de 2009

Fragmente de Tango a contradicción. Camila Oportus.

Señale a él, quue sin él, precisamente él, yo no sería nada, Explique que mis costumbres sostenidas hace años permanecían aún con él, él que cada véz que lo nombre jamás aparecio, él que cada véz que aparecia no hablaba, él, que parecia imaginario ante mis eternas horas.
Un respladecer de nubes rotas me hizo darme cuenta, que la única manera de olvidarlo, era dejar de lado todos los minutos compartidos entre los dos, minutos ironicos e imaginarios, minutos que solo quedarán junto a mi, pues el ya olvidada me tiene.
Aún puedo escuchar sus pasos cuando camina serca de esto que llamamos suelo, aún puedo escucharlo cantar mientras mis oidos tratan de descanzar, aún puedo recordarlo, pero no amarlo, aún puedo llamarlo sin esperarlo y no puedo sacarlo de este lugar, porqué aquí vive, aquí como un huesped de mi soledad.
No lo esperes jamás, que nunca llegará, como una sombra fria de un recuerdo olvidado ya, por una vagabunda extraña que jamás prometio olvidar, pero lo dice, como si fuera tan facil decirlo, como si fuera tan facil olvidarlo, como si fuera tan facil para mi.
Y ya te has ido, ¿con quién? no importa, te has ido. No vuelvas mas, aquí no hay mas horas perdidas, ni entretenimientos baratos, no te acerques que la brecha esta puesta, no toques la puerta, no hay nadie, no me nombres, no llegaré a escucharte, no te deprimas que yo siempre estaré ahí.