lunes, 26 de mayo de 2008

amor de basureros rotos

Hojas de crepitares violentos atormentaban tu caminar; Te sostenías gracias al despertar cautivo de su sonrisa, sus pestañas, sus ojos que se reunían en un manifiesto agradable para ti.

Tu caminar era pausado, tus pies se movían en un lento compilado con tus manos y tu cara, pero yo estaba ahí, quieta, observaba cada cambio tuyo, te esperaba para ver tu caminar, tu sonrisa al saludar, tu escándalo al sorprenderte con alguna tontería, que valla para ti era lo peor del mundo.

Pero seguí en lo mió, en mi amor cautivo hacía ti, en mis palpitaciones escondidas, claustrofobias, sin pensar en un contra, lo que me hacia sentir bien, era lo que podría haber sido mi peor enemistad.
Se perdía todo rastro de incontinencia en ti, la perseguías en inútil encuentro, yo te veía, y no negare que me reía de ti, me gustaba tu forma de correr por ella, tu forma de mirarla, tu forma de amarla, y pensé que en algún momento podrías hacerlo por mi, algún momento no muy lejano, lo harías por mi, y yo estaría aquí, sostenida para aceptarlo, sostenida para amarte en total verosimilidad.

Era un augurio que me mataba, pero no fue distinto en el momento que te vi acercártele, y ella te negó, tu lloraste, te sentías un perdedor; se lo que se siente, y sin embargo no hice nada para detenerlo, yo descansaba en el pensamiento tenue que tu estarías hoy con migo, junto a mi, serias feliz al fin, en un total sentimiento; felicidad y complacencia por fin juntos de la mano sostenidos.

Pero todo esto fue una confusión aclarada por el hecho que solo vivías para ella, aquí no existía un sustituto, me sentí en un delirio constante, incapaz de superarlo, yo me sostenía a ti, me aferraba a tu cuerpo como un perro con frió, me sostenía a tus piernas, a tus brazos, a tus ojos, tu boca, valla que boca, la cual me destruyo en gran vació cuando todo lo solté; vivo para ti, como tu vives para ella, y como el vive para mi.

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